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domingo, 16 de octubre de 2011

PRIMERA PAGINA DE LA NOVELA CRUZ DEL SUR


Por Rubén García Cebollero

Cuando era niño, papá me enseñó a mirar el cielo, de noche, para orientarme con las cuatro estrellas de la Cruz del Sur.


Mi papá, Walter, me señalaba el cielo y, señalando la Cruz, me decía:

—¿La ves...? Allá nomás.

—Ta —le contestaba, lacónico.


Imaginaba caer la oscuridad sobre el montevideano Puertito del Buceo, y más allá del mar, y cómo los marineros, igual que tiempo muy atrás hiciera Magallanes, contemplaban las estrellas, las mismas que me vieron crecer, para indicarme qué dirección tomar.


En aquel tiempo aún pensaba que la gloria, la felicidad o el éxito, jamás estuvieron en el Uruguay.


Pensaba que había que irse lejos para conquistarlas. Pensaba que en mi paisito era imposible prosperar, por más que lo quisiera. Parecía que Montevideo fuera a darme la razón. Y hasta parecía que creyera que yo era mucho más importante para Uruguay de lo que Uruguay en realidad lo era para mí. Miraba la Cruz del Sur y sentía que no me merecían, que estaban

desperdiciando el enorme talento que iban a valorar, sin duda, en otras latitudes. Aún no había descubierto que uno podía salir del Uruguay, pero que el Uruguay nunca podía salir de dentro de nosotros.


Parecía que Montevideo no durmiera, o que yo no quisiera dormir, pues hacía varias semanas que estaba engañando a mi mujer, haciendo el pelotudo, intentando fingir que iba a trabajar a un trabajo que ya no tenía, del que me habían echado por los recortes en el laboratorio FERMI.

miércoles, 4 de mayo de 2011

HOY NO LLUEVE Y PIENSO EN MESSI


Por Ruben García Cebollero

Ayer llovía en Barcelona, pero no sé si lo hacía en Uruguay. Quizá eran lágrimas del cielo, que se preparaba para el Barça-Madrid, el partido de Champions, cargado de polémica y excusas. Pero ¿qué tiene que ver todo esto con Cruz del Sur?

Messi sale en la novela, como sale su fútbol en la película, como sale la pasión o saltan las chispas cuando se encuentran dos estilos opuestos. Pero no todo es ganar. El viaje es casi más importante que el destino, porque vivimos lo que disfrutamos.

Y hoy no llueve y pienso en Messi. En la historia que se escribe, y con paciencia, para acordarme de Edith Wharton, la autora de La edad de la inocencia, que hace casi noventa años escribía que: "cualquier tema, para dar frutos y para conservar todo su sabor, debe llevarse en la cabeza el tiempo suficiente, darse las vueltas necesarias y nutrirse de todas las impresiones y las emociones que alimentan a su creador".

Quizá por eso la originalidad de Cruz del Sur radique en su visión, en esa extraña magia que haga que hoy no llueva y piense en Messi, en esa extraña alegría, que no todos comparten, que borra los porqués y las lágrimas, que lo transforma todo, que lo sintetiza en que a veces lloramos, nos llueven lágrimas interiores, porque la vida ofrece muchos más colores que el blanco y el negro, y las tormentas pasan pero el recuerdo queda.

¿Has visto alguna vez la Cruz del Sur?